Oración inicial: Salmo 95
1 Venid, cantemos con alegría al Señor;
Gritemos a la Roca de nuestra salvación.
2 Acerquémonos a él con acción de gracias.
y lo ensalzarán con música y cánticos.
3 Porque el Señor es el gran Dios,
el gran Rey sobre todos los dioses.
4 En su mano están las profundidades de la tierra,
y los picos de las montañas le pertenecen.
5 El mar es suyo, porque él lo hizo,
y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, postrémonos para adorar,
arrodillémonos ante el Señor nuestro Hacedor;
7 porque él es nuestro Dios
y nosotros somos el pueblo de su prado,
el rebaño bajo su cuidado.
Si hoy pudieras escuchar su voz,
8 “No endurezcáis vuestro corazón como en Meribá,[a]
como lo hiciste aquel día en Masah[b] en el desierto,
9 donde me probaron vuestros padres;
Me pusieron a prueba, aunque habían visto lo que hice.
10 Durante cuarenta años estuve enojado con esa generación;
Dije: "Son un pueblo cuyo corazón se desvía,
y no han conocido mis caminos.’
11 Así que, en mi ira, declaré bajo juramento:,
‘No entrarán jamás en mi reposo.”
La voz de Dios:
- Antiguo Testamento (pacto): Génesis 40:1-23
- Salmo (cántico): 40, 54
- Epístola (carta): 1 Cor. 3:16-23
- Evangelio (buena noticia): Marcos 2:13-22
En busca de la santidad
- Oración: ¿Qué me dice Dios hoy? ¿Cómo responderé?
- Ayuno: ¿Qué puedo negarme hoy (comida, bebida, conductas) como acto de adoración?
- Caridad: ¿Cómo puedo ayudar hoy a alguien necesitado con mi tiempo, dinero o bienes?
Oración final: Salmo 51
1 Ten piedad de mí, oh Dios,
conforme a tu gran amor;
según tu gran compasión
borra mis transgresiones.
2 Lava toda mi iniquidad
y límpiame de mi pecado.
3 Porque yo reconozco mis transgresiones,
y mi pecado está siempre delante de mí.
4 Contra ti, contra ti solo he pecado
y has hecho lo malo ante tus ojos;
Así que tienes razón en tu veredicto.
y justificado cuando juzgas.
5 Ciertamente fui pecador al nacer,
pecador desde el momento en que mi madre me concibió.
6 Aun en el vientre materno quisiste ser fiel;
Me enseñaste sabiduría en ese lugar secreto.
7 Purifícame con hisopo, y seré limpio;
Lávame, y seré más blanco que la nieve.
8 Hazme oír alegría y gozo;
Que se alegren los huesos que has aplastado.
9 Esconde tu rostro de mis pecados
y borra toda mi iniquidad.
10 Crea en mí, oh Dios, un corazón puro,
y renueva un espíritu recto dentro de mí.
11 No me eches de tu presencia
o quita de mí tu Espíritu Santo.
12 Devuélveme el gozo de tu salvación.
y concédeme un espíritu generoso que me sustente.
13 Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,
para que los pecadores se vuelvan a ti.
14 Líbrame, oh Dios, de la culpa de la sangre,
Tú que eres Dios mi Salvador,
y mi lengua cantará tu justicia.
15 Abre mis labios, Señor,
y mi boca publicará tu alabanza.
16 No te deleitas en el sacrificio, pues yo lo ofrecería;
No te agradan los holocaustos.
17 Mi sacrificio, oh Dios, es[b] un espíritu quebrantado;
un corazón contrito y humillado
Tú, Dios, no despreciarás.
18 Que te plazca prosperar a Sión,
para edificar los muros de Jerusalén.
19 Entonces te deleitarás con los sacrificios de los justos,
en holocaustos ofrecidos enteros;
Entonces se ofrecerán toros sobre tu altar.
Cómo utilizar este devocional
- Lea la “Oración de apertura” de las Escrituras al Señor como su oración.
- Elija uno o más pasajes de las Escrituras en “La Voz de Dios” para leer más.
- Responda las preguntas bajo “Buscando la Santidad”
- Tu reflexión sobre las Escrituras y cómo sientes que el Espíritu Santo te guía hoy
- Identifica cómo practicarás la abnegación hoy basándote en la guía de Dios.
- Identifica cómo quieres practicar la donación hoy
- La oración, el ayuno (abnegación) y la ofrenda sean vuestro culto vivo y espiritual.
- Mantenga notas en un diario o planificador para facilitar su seguimiento y crear un registro.
- Lea la “Oración de clausura”
Desde el siglo III, los cristianos han utilizado la Escritura, la oración, la abnegación y la limosna como preparación espiritual para la Pascua.
¿Qué es la Cuaresma?
La Cuaresma es el tiempo del calendario cristiano que precede a la Pascua. La Cuaresma dura 40 días porque Jesús fue tentado en el desierto durante 40 días antes de su ministerio público. Los israelitas, debido a su desobediencia y rebelión, tuvieron que vagar 40 años por el desierto antes de llegar a la tierra prometida. Moisés pasó 40 días en el Monte Sinaí, en contacto con Dios, recibiendo los Diez Mandamientos. En la Biblia, el número 40 se usa a menudo para indicar un período de preparación y prueba.
En el desierto, nada se esconde. Somos expuestos a Dios. No tenemos nuestras comodidades. Estamos separados de las distracciones comunes. Finalmente, regresaremos a nuestras vidas cuando el tiempo de preparación haya terminado. Centramos nuestra pasión en Dios mientras él nos refina para cumplir su llamado.






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