Oración inicial: Salmo 70
1 Apresúrate, oh Dios, a salvarme;
Ven pronto, Señor, a ayudarme.
2 Que aquellos que quieran quitarme la vida
ser sometidos a vergüenza y confusión;
Que todos los que deseen mi ruina
ser rechazados en desgracia.
3 Que aquellos que me dicen: “¡Ajá! ¡Ajá!”
retrocedieron a causa de su vergüenza.
4 Pero que todos los que te buscan te encuentren.
Regocíjense y alégrense en ustedes mismos;
Que aquellos que anhelan tu ayuda salvadora siempre digan:,
“¡El Señor es grande!”
5 Pero en cuanto a mí, soy pobre y necesitado;
Ven pronto a mí, oh Dios.
Tú eres mi ayuda y mi libertador;
Señor, no tardes.
La voz de Dios:
- Antiguo Testamento (pacto): Génesis 42:29-38
- Salmo (canto): 74
- Epístola (carta): 1 Corintios 6:12-20
- Evangelio (buenas noticias): Marcos 4:21-34
En busca de la santidad
- Oración: ¿Qué me dice Dios hoy? ¿Cómo responderé?
- Ayuno: ¿Qué puedo negarme hoy (comida, bebida, conductas) como acto de adoración?
- Caridad: ¿Cómo puedo ayudar hoy a alguien necesitado con mi tiempo, dinero o bienes?
Oración final: Salmo 71
1 En ti, Señor, me he refugiado;
Que jamás me avergüencen.
2 En tu justicia, rescátame y líbrame;
Acércate a mí y sálvame.
3 Sé mi roca de refugio,
a la que siempre puedo ir;
da la orden de salvarme,
Porque tú eres mi roca y mi fortaleza.
4 Líbrame, Dios mío, de la mano de los impíos,
fuera del alcance de aquellos que son malvados y crueles.
5 Porque tú has sido mi esperanza, Señor Soberano,
mi confianza desde mi juventud.
6 Desde que nací he confiado en ti;
Tú me sacaste del vientre de mi madre.
Siempre te alabaré.
7 Me he convertido en una señal para muchos;
Eres mi fuerte refugio.
8 Mi boca está llena de tus alabanzas,
Proclamando tu esplendor durante todo el día.
9 No me deseches cuando sea viejo;
No me abandones cuando me falten las fuerzas.
10 Porque mis enemigos hablan contra mí;
Quienes esperan para matarme conspiran juntos.
11 Dicen: “Dios lo ha abandonado;
Persíganlo y apreséntenlo,
porque nadie lo rescatará.”
12 No te alejes de mí, Dios mío;
Ven pronto, Dios, a ayudarme.
13 ¡Que mis acusadores perezcan en la vergüenza!;
que aquellos que quieran hacerme daño
ser cubierto de desprecio y desgracia.
14 En cuanto a mí, siempre tendré esperanza;
Te alabaré cada vez más.
15 Mi boca contará tus obras justas,
de tus actos de ahorro durante todo el día—
aunque no sé cómo relacionarlos todos.
16 Vendré y proclamaré tus poderosos actos, Señor Soberano;
Proclamaré tus obras justas, solo las tuyas.
17 Desde mi juventud, Dios, me has enseñado,
Y hasta el día de hoy proclamo tus maravillosas obras.
18 Incluso cuando sea viejo y tenga canas,
No me abandones, Dios mío,
hasta que declare tu poder a la próxima generación,
Tus poderosos actos para todos los que han de venir.
19 Tu justicia, oh Dios, llega hasta los cielos,
Vosotros que habéis hecho grandes cosas.
¿Quién es como tú, Dios?
20 Aunque me has hecho ver problemas,
muchos y amargos,
Tú devolverás mi vida;
desde las profundidades de la tierra
Volverás a sacar el tema.
21 Aumentarás mi honor
y consuélame una vez más.
22 Te alabaré con el arpa.
por tu fidelidad, Dios mío;
Te cantaré alabanzas con la lira,
Santo de Israel.
23 Mis labios gritarán de alegría.
cuando te canto alabanzas—
Yo, a quien tú has liberado.
24 Mi lengua proclamará tus actos de justicia.
todo el día,
para aquellos que querían hacerme daño
han sido sometidos a vergüenza y confusión.
¿Cómo uso este Devocional?
- Lea la “Oración de apertura” de las Escrituras al Señor como su oración.
- Elija uno o más pasajes de las Escrituras en “La Voz de Dios” para leer más.
- Responda las preguntas bajo “Buscando la Santidad”
- Tu reflexión sobre las Escrituras y cómo sientes que el Espíritu Santo te guía hoy
- Identifica cómo practicarás la abnegación hoy basándote en la guía de Dios.
- Identifica cómo quieres practicar la donación hoy
- La oración, el ayuno (abnegación) y la ofrenda sean vuestro culto vivo y espiritual.
- Mantenga notas en un diario o planificador para facilitar su seguimiento y crear un registro.
- Lea la “Oración de clausura”
Desde el siglo III, los cristianos han utilizado Sagrada Escritura, Oración, Abnegación, y limosna como preparación espiritual para la Pascua.
¿Qué es la Cuaresma?
La Cuaresma es el tiempo del calendario cristiano que precede a la Pascua. La Cuaresma dura 40 días porque Jesús fue tentado en el desierto durante 40 días antes de su ministerio público. Los israelitas, debido a su desobediencia y rebelión, tuvieron que vagar 40 años por el desierto antes de llegar a la tierra prometida. Moisés pasó 40 días en el Monte Sinaí, en contacto con Dios, recibiendo los Diez Mandamientos. En la Biblia, el número 40 se usa a menudo para indicar un período de preparación y prueba.
En el desierto, nada se esconde. Somos expuestos a Dios. No tenemos nuestras comodidades. Estamos separados de las distracciones comunes. Finalmente, regresaremos a nuestras vidas cuando el tiempo de preparación haya terminado. Centramos nuestra pasión en Dios mientras él nos refina para cumplir su llamado.






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